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Las encuestas der Jumafas (II): Tu consola fracasada favorita 27/02/2014

Posted by Vecin in 32X, 3DO, Amiga Cd 32, Amstrad Gx 4000, Atari 5200, Atari 7800, Atari Jaguar, Colecovision, Encuestas, Fujitsu FM Towns, Nec Supergrafx, Philips Cd-i.
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De nuevo vuelvo a la carga con una encuesta der Jumafas, después de aquella primera encuesta sobre el King of Fighters favorito de los visitantes y habituales del blog. En esta ocasión, la encuesta va a girar en torno a cuál es vuestra consola “fracasada” (al menos, a nivel de ventas o popularidad) favorita, y de nuevo, me gustaría que; aparte de vuestro voto, también expusiérais el motivo de vuestra elección en un comentario en la entrada. Por mi parte, he elegido a la 3do, ya que considero que, posiblemente, tenga el mejor (o el más variado, al menos) catálogo de los presentes en la encuesta, y creo que seguramente fue la que más se mereció; tanto por el mencionado catálogo como por esfuerzo comercial, el éxito. Pero claro, el intentar ser competencia de Playstation, así como los propios errores (como su elevado precio) no le permitieron alcanzar el éxito…. pues, ale, ahora entre todos a escoger nuestro fracaso favorito xD

Myst 28/05/2010

Posted by Vecin in 3DO, Atari Jaguar, DS, Philips Cd-i, PSP, PSX, Saturn.
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Después de un larguísimo período de inactividad por una serie de circunstancias personales que Jumafas conoce bien, vuelvo a escribir, a ver si no se me ha olvidado, de videojuegos en el blog. La verdad es que no sabía que tipo de artículo escribir para mi retorno, y al final me he decidido a escribir sobre un juego representativo de un género del que poquísimas veces se ha escrito en el blog. Me refiero al género del point and click (muy de Pc, como tod@s sabéis), y como representante del mismo, me he decidido por la obra de los hermanos Miller, Myst.

Carátula de la versión yankee de Saturn

Después de un período de ostracismo debido seguramente a la aparición de nuevas tarjetas gráficas, los point and click han vuelto a florecer en estos últimos años. Y si ahora tienen una relativa importancia (al menos en el mercado del Pc), a finales de los 80 y principios de los 90 eran uno de los géneros preferidos de los jugadores de Pc. Es la época de Maniac Mansion, Deja Vu, Secret of Monkey Island y demás juegos de ese estilo que marcaron a fuego a toda una generación de jugadores. Es en ese contexto cuando los hermanos Robin y Rand Miller empiezan a desarrollar Myst para Macintosh en 1991, decidiendo fundar la compañía Cyan Inc., siendo publicado y distribuido por Broderbund  Software el 24 de septiembre de 1993, siempre hablando de la versión original de Mac. Un nuevo referente en el género había nacido.

Myst fué un juego concebido para correr en sistemas dotados de unidad de Cd, por lo que os podéis olvidar de los píxeles de los juegos coetáneos a Myst. En Myst nos encontraremos con gráficos “parecidos” a los que presentan los juegos de hoy en día (insisto, salvando las distancias); aunque siempre habrá nostálgicos que echen de menos esos pixelazos tan molones de los juegos de finales de los 80 y principios de los 90, pero desde luego que para una aventura gráfica el tipo de gráficos de Myst le sientan de maravilla, aunque también cercenó la posibilidad de la aparición del juego en sistemas poco potentes.

Si en el anterior párrafo comentaba que gráficamente Myst había envejecido bien, esta afirmación es indiscutible cuando hablamos del apartado musical del juego. Las músicas de Myst son simplemente soberbias, de una calidad sublime y atemporal que acompañan perfectamente el desarrollo del juego. Obviamente, no os esperéis músicas moviditas, sino una serie de temas relajantes que se pueden escuchar tranquilamente aunque no estés jugando, de hecho, los derechos de las músicas del juego fueron adquiridos por Virgin Records y publicadas en  1998, siendo especialmente destacable desde el Myst Theme (la pieza central del juego) al The last message o el Achenar´s Theme. Desde luego que si tenéis la oportunidad, no dejéis de escuchar la OST de este juego, simplemente magnífica.

Aunque supongo que todo el mundo habrá jugado a Myst alguna vez, vamos a explicar brevemente el desarrollo del juego. En Myst manejaremos al personaje con el ratón, interactuando con los objetos que se desee tan solo haciendo click en ellos. En Myst no hay enemigos, ni formas de “morir”, sino simplemente tendremos que irnos enfrentando a una serie de acertijos para avanzar en la historia. Para ir avanzando en la historia, se deberan resolver acertijos en diferentes eras (algo así como las fases de un juego “normal”) para, una vez recopilada toda la información, regresar a la isla de Myst para completar el juego. Podría extenderme más en el asunto de las eras, pero corro el riesgo de spoilearos determinados puntos claves del argumento del juego, por lo que creo lo dejaré así, que ya supongo que está suficientemente explicado el apartado jugable del juego, no? 😉

Panorámica general de la isla de Myst

Myst se convirtió en un gran éxito de ventas (el juego de Pc más vendido de la historia hasta que llegó The Sims) que hizo que aparecieran versiones para la casi totalidad de sistemas dotados de unidad de Cd de la época. Además de las primigenias de Mac y Pc, también aparecieron las “obligatorias” de Saturn y PSX, y otras para sistemas minoritarios como Cd-i o Jaguar Cd, siendo en el caso de la máquina de Atari uno de los escasísimos títulos aparecidos para el sistema. Más recientemente, también aparecieron sendas versiones para PSP y Ds del juego original. Myst se perpetuó en el tiempo, siendo la última entrega Myst V: End of Ages aparecida en 2005. Myst también dió origen a la subsaga Uru, enfocada en sus últimas versiones al juego online. Seguramente, un día de éstos nos levantaremos con la noticia de que Myst VI está en camino…

Captura de Riven, secuela del Myst original

Creo que a lo largo del artículo ya ha quedado claro que a mí personalmente Myst me parece un gran juego, el cóctel de música relajante aderezado con acertijos y la absorvente historia, hace que de vez en cuando no me pueda resistir a poner, de nuevo, el Myst en el ordenador, sobre todo en esos días en el que no sabes muy bien a qué jugar. Si acostumbras a jugar con el Pc seguramente ya lo habrás probado, y si no es así, dale una oportunidad, que por mucho que te mole el Contra no está de más darle a las neuronas de vez en cuando 😉

Después de tantísimo tiempo sin escribir un artículo (casi medio año) espero que éste sobre Myst no me haya quedado mal del todo. Espero que no vuelva a pasar tanto tiempo hasta que escriba el siguiente, pero insisto en que me es muy complicado el escribir con la cadencia del año pasado. Sea como fuere, nos leemos por el blog, os dejo ya con un vídeo de la versión Jaguar Cd (lo siento chic@s, mi vena Atariana me puede 😉

Las máquinas olvidadas (VII): Philips Cd-i 17/05/2009

Posted by Vecin in Artículos, Consolas, Las máquinas olvidadas., Philips Cd-i, Videojuegos.
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 Después de haber calmado, al menos temporalmente, las ansias de Adol de ver artículos sobre Fm Towns en el blog, vamos a volver a la senda de recuperar la memoria de máquinas que ya hace tiempo han caído en el olvido. Y para el artículo de hoy, vamos a hablar de la segunda y última incursión de la compañía holandesa Philips en el mundo de los videojuegos tras su Videopac, hablemos del Philips Cd-i

Philips Cd-i 450, tal vez el Cd-i más enfocado al videojuego

 A principios de los 90, la por aquel entonces revolucionaria tecnología del Cd-Rom empezaba a asomarse en los dispositivos electrónicos.  Una de las compañías que estaba al frente del nuevo soporte era Philips, y decidieron realizar un dispositivo que aglutinara las bondades del nuevo formato. Así, en 1991 llegaba al mercado el Philips Cd-i o Compact Disc Interactivo. El nuevo Cd-i era capaz de reproducir Photo Cd, Audio Cd´s, Cd+G (Cd+Gráficos), Karaoke y Video Cd´s, si bien esta última característica necesitaba de un cartucho (opcional según el modelo) para decodificar MPEG-1. Eso sí, la nueva tecnología no era especialmente barata, ya que cuando salió en 1991, si querías hacerte con un Cd-i, tenías que desembolsar la nada despreciable cifra de 400 dólares.

Captura de un Philips Cd-i 210 con un gamepad

 Como ya habéis podido deducir, el Cd-i no fué una consola de videojuegos “pura”, si no un entorno multimedia en el que los videojuegos eran una función más, pero en ningún caso la función primordial del sistema. Fué así como, en los primeros compases de la vida del Cd-i, el sistema se enfocara hacia el ámbito educacional y el de la música. Al principio, muy pocos juegos aparecieron para el sistema, siendo la mayoría de ellos adaptaciones de juegos de mesa. Sin embargo, con la aparición de la serie 400 la “división” de juegos de la máquina recibió un fuerte impulso, sobre todo tras el acuerdo entre Philips y Nintendo por el cuál Philips apoyaría a Nintendo en el desarrollo del Cd-Rom para Super Nintendo, mientras que Philips podería sacar juegos basados en las franquicias de Nintendo para su sistema. Como ya sabéis, este acuerdo se rompió con el paso del tiempo, llegando Nintendo después a un acuerdo con Sony para el desarrollo de dicha unidad de Cd para Super Nintendo; acuerdo éste que tampoco llegaría a buen puerto y que dió origen al nacimiento de Playstation. El acuerdo primigenio entre Philips y Nintendo hizo posible que aparecieran juegos con Super Mario, Link o la princesa Zelda en el sistema de Philips, lo que despertó el interés de los jugones de la época en el Cd-i. Recuerdo perfectamente cuando en la prensa de la época se empezó a hablar y analizar juegos para el Cd-i, y que muchas personas (entre las que me incluyo) jamás habían oído hablar del sistema. Incluso se realizó un esfuerzo publicitario pasando a ser el Cd-i uno de los patrocinadores de la Champions League (aunque no es menos cierto que en dicha campaña jamás se resaltó el Cd-i como máquina de juegos). Sin embargo, ya dice el refrán que el que mucho abarca poco aprieta, y así, a partir de 1994 prácticamente dejaron de aparecer juegos para el sistema, que dejó de recibir apoyo oficial en 1998.

Captura de un Philips Cd-i 360, una de las versiones

portátiles del sistema

 A pesar del nulo éxito comercial del sistema, aparecieron una serie de accesorios para el Cd-i, unos para ampliar las posibilidades del sistema, y otros para paliar las limitaciones de la máquina en el apartado de los videojuegos. Hablemos de alguno de los más importantes:

 – El cartucho de vídeo digital, imprescindible para las aplicaciones que usaban el Video Cd. Hay muchos juegos que no se pueden jugar sin el cartucho.

Boxset del cartucho de vídeo digital

 – Cd-i Mouse, la máquina tenía un buen número de juegos “point and click” provenientes del mundo del Pc, por lo que la adquisición del ratón para el Cd-i se tornaba en imprescindible.

 – Roller Controller, en Cd-i también había una gran cantidad de juegos educativos para los niños, por lo que Philips sacó este periférico pensando en ellos.

 Además de los mencionados, hubo otros como gamepads al estilo de las consolas de 16 bits, mandos infrarrojos… como véis, casi todos enfocados a mejorar las prestaciones “jugables” del sistema.

 Ya habéis visto en las capturas que acompañan al artículo que existieron varias versiones de la máquina. Lo cierto es que a pesar de tener apariencias muy dispares, prácticamente todas las versiones son idénticas en prestaciones. De todos modos, hagamos un pequeño resumen de las distintas versiones del Philips Cd-i

 – Serie 200, formada por los modelos 205, 210 y 220. De apariencia similar a un VHS, fueron las primeras versiones del sistema.

Philips Cd-i 220

 – Serie 300, son las versiónes portátiles del sistema. Vienen con monitor integrado, que se vería muchos años después en máquinas como la Treamcast por ejemplo. Está formada por los modelos 310, 350, 360 y 370

Philips Cd-i 370

 – Serie 400, tal vez la familia más interesante de todas al ser la más enfocada al ámbito del videojuego. Está formada por los modelos 450, 470 y 490.

Philips Cd-i 450, de diseño sobrio y sencillo…

me gusta!!

 – Serie 600, está formada por los modelos 601, 602, 604, 605, 615, 660 y 670. Estos modelos generalmente incluían soporte para disqueteras y teclados de Pc además de otros periféricos.

Philips Cd-i 605

 Después de este breve repaso a las diferentes versiones de la máquina (si bien me quedaron alguna que otra versión menor como las versiones de Grundig o Goldstar), vamos ya a hablar de los juegos. Como ya se ha dicho varias veces a lo largo del artículo, nos encontramos ante una máquina atípica que no es exactamente una consola de videojuegos, pero aún así tiene unos cuantos que merece la pena destacar. Hablemos de alguno de ellos:

 – The Apprentice, un clásico plataformas que luce bastante bien en el Cd-i. El típico juego sencillito, pero simpático y divertido, que se convierte en una de las mejores opciones en el Cd-i.

 – Burn: Cycle, proveniente del mundo del Pc, esta es una de las aventuras destacables del Cd-i, perteneciendo al género del point and click. Curiosamente, es la única versión en consola existente, por lo que podemos decir que es uno de los “exclusivos” de Cd-i

 – Chaos Control, un shooter en primera persona que destaca sobremanera en el catálogo de Cd-i. Posteriormente aparecieron versiones para Saturn y Plei.

 – Flashback, la joya de Delphine Software también tuvo su versión para Cd-i. En esta versión se incluyeron, gracias a las capacidades del Cd-i, vídeos animados que se perdieron en las versiones para Megadrive o Super Nintendo.

 – Lemmings, otro gran clásico de los ordenadores, y del mundo de los videojuegos en general, también quiso tener su versión para el Cd-i. Imprescindible.

 Además de los mencionados, existen otros juegos destacables para el Cd-i, como Tetris, The 7th Guest, Space Ace, Dragon´s Lair o las dos partes de Mad Dog McCree. Seguramente os preguntaréis: “¿Pero qué pasa con los juegos de Nintendo en Cd-i?” Pues chic@s, que los juegos no los desarrolló la propia Nintendo, sino unos estudios filiales de Philips,  y son unos truños de proporciones titánicas, manchando unas sagas impecables como son las de Mario y Zelda. Escapad de ellos como de la peste…

 

Un Cd-i con unos cuantos programas y juegos

 Como conclusión final al artículo, pues nos podemos quedar con la impresión de que nos encontramos ante una máquina atípica, que no centró sus esfuerzos principales en su faceta como soporte para videojuegos, pero que aún así nos dejó unos cuantos juegos interesantes, sobre todo provenientes del mundo del Pc. Si eres un curioso del mundo de los videojuegos o te interesan los sistemas “extraños”, hazte con una 😉

 Quiero dedicar este artículo al bueno de Adol que estos días está un poco depre, ánimate colega 😉 os dejo como siempre con un vídeo en el que podréis ver varios juegos del Cd-i